Ahí está. Flotando entre la orilla de la mirada. De nuevo esconde su sonrisa traviesa. A veces me vence el impulso de volverme, aunque sé que ya no está. Quizás alguna vez pueda atrapar la nimiedad de su traje. Son muchos los quizáses que he perdido.
Sigue ahí -antítesis de sombra- medio paso más atrás. Señala puentes corroídos sobre prados de giraflores, la embestida de un ave contra la torre puntiaguda, una orgía de colores alienados hacia el caos.
Veo. Tal vez ceda a su abrazo. En días como éste me aguarda la espera.
Me vuelvo y ya no está.
Sólo queda una mancha de tinta entre nosotros.
23VI09
Georgetown





