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Fuente: Blog !Que viva la música!

Fuente: Blog !Que viva la música!

¡Que viva la música! es una novela de iniciación. Es la invitación a una fiesta sin sosiego, donde su protagonista dejará que el mundo baje hasta el pozo sin fondo de sus propios excesos. Pero con felicidad. Con absoluta dicha. Hay un pacto secreto con la muerte en esta danza de María del Carmen Huerta, la rubia protagonista de estas páginas. Pero es la muerte dulce de las celebraciones: el paisaje, los afectos, la noche, la niñez que huye, la adolescencia triunfal, el rock and roll, los Rolling Stones, la salsa, Ricardo Ray, Bobby Cruz, las drogas, Cali (o Kali, según la ortografía de la narradora). Es, así mismo, una iniciación al descubrimiento de una ciudad colombiana (única, mágica e irrepetible), que comienza por el cielo del Norte, con su Avenida Sexta, su parque Versalles y sus parajes mágicos, hasta llegar al infierno del Sur con su caseta Panamericana, su río Pance, sus barrios más allá de Miraflores, su cordillera de los Andes alada y los refugios de la salsa y el sexo en los límites finales de la calle quince. Esta edición de ¡Que viva la música¡ es la edición definitiva de la novela de Caicedo, en la que se corrigen, por fin, los accidentes y gazapos de ediciones anteriores. Fuente: Librería Norma.

Petrov plasma un estilo a finales del decenio de 1980 que bien se podría caracterizar como un tipo de Realismo Romántico. Las personas, los animales y los paisajes son pintados y animados de manera muy realista. No obstante, en sus películas hay un claro intento por representar el interior, los pensamientos y sueños de sus personajes.

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Ahí está. Flotando entre la orilla de la mirada. De nuevo esconde su sonrisa traviesa. A veces me vence el impulso de volverme, aunque sé que ya no está. Quizás alguna vez pueda atrapar la nimiedad de su traje. Son muchos los quizáses que he perdido.

Sigue ahí -antítesis de sombra- medio paso más atrás. Señala puentes corroídos sobre prados de giraflores, la embestida de un ave contra la torre puntiaguda, una orgía de colores alienados hacia el caos.

Veo. Tal vez ceda a su abrazo. En días como éste me aguarda la espera.

Me vuelvo y ya no está.

Sólo queda una mancha de tinta entre nosotros.

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Georgetown

El crimen de escribir

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Hoy me ha llamado Dios,

y me pidió que lo acompañe a tu casa,

Amigo Mío,

abre el corazón y las ventanas,

lava los sueños rotos y espera,

Este día será bendito y eterno…

(A Héctor Rincón, amigo y poeta)

Te acompaño y te escribo poeta.

Somos los protagonistas involuntarios y accidentales de un momento singular de la trayectoria de la humanidad, un tiempo de cambios profundos que justifican la propuesta de inaugurar una nueva etapa en la cronología de la historia: la Segunda Edad Contemporánea.

Pueden descargar el libro “La Sociedad de La Ignorancia” desde el sitio Web adjunto.

La Sociedad de la ignorancia

“En la Ciberpoesía tenemos: la poesía visual (que tiene más que ver con las instalaciones y las composiciones gráficas que con el verbo) abandonando completamente el mundo de la palabra como signo, y empleándola como mero elemento estético.

La poesía visual se sitúa más cerca del diseño gráfico o de las artes plásticas que de la literatura.

La narrativa animada (con animación, poesía y juegos virtuales); la poecinetica (poesía en movimiento, electrónica o no); la poesía fractal (que se funda en la teoría de los fractales); la poemotion (que no tiene que ver con la emoción sino con la descripción motriz de la metáfora); los anipoemas (que inyectan la animación o el comic); el poecine (que se plantea una película como poema como Andy Warhol); la poesía neomoderna (que parodia y hace pastiches de los poetas malditos modernos); la literatura virtual (determinada por su carácter no solo electrónico sino siempre imposible de llevar a papel).

Además están la Poesía hipertextual  aquella que (sólo) emplea el hipertexto, la suma de textos y enlaces para formar una obra poética. Ejemplos: Intermínimos de Navegación poética, Stained Word Window).La poesía en movimiento (obras poéticas en las que las palabras del texto se mueven o se modifican progresivamente, ya sea por la interacción con el usuario, o de forma automática. Ejemplos river /running,   White Poem).

La Holopoesía, o poesía en un entorno virtual,hologramas con un contenido poético que crean un espacio virtual por en que el usuario debe moverse para encontrar  la poesía”

Dr. Mauricio Navia.

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Abrí el portón hacia el jardín de mamá, allí donde descansan Sara, Lena y Daphne bajo una estera de flores del viejo roble y una muralla de bugambilia. Una extraña brisa desgarró mi rostro abriendo punzantes cicatrices que creí perdidas…

Casi dos semanas de ausencia. Un tiempo eterno sin ceñirme a su mundo, sin aspirar su sutil aroma, sin saborear con la yema de mis dedos su tersa piel, sin sentir trazos húmedos que acarician todo mi cuerpo atrapando mi sexo, sin galopar desnudos, sin cabestros ni estribos, por parajes perfumados por un mismo y único olor.

¡Qué eterna es la ausencia que ahoga tu ser! Solo su voz trae consigo tonadas dulces y otras amargas tapizadas por la distancia. Advertía su presencia en cada rincón.  Más aun cuando el viejo y corroído sonajero del Sol y la Luna, pendido del techo, emitía sorpresivamente una fantástica tonada en su danza fortuita con el viento.

Recuerdo como ahora los relatos de su niñez; abuela Cándida y abuelo Carmelo. El juego de las escondidas tras la vieja mecedora  que un día decidió pisarlo ante su insiste y atrevida cercanía. Y qué decir de su vuelo imaginario: eso si cautivó mi ser pues… ¿quién no ha soñado con volar donde por breves instantes dominas el universo experimentando una sensación indecible? Me cuenta que voló desde el balcón de madera hacia el árbol y luego regresó, lentamente, a su punto de partida. Como en la película Mar Adentro.

De momento llegó aquel bálsamo…exquisito olor a mango pasote cuya jugosa madurez encendía mis sentidos. Era entonces cuando me aventuraba con mis carnosos labios en su geografía corporal: sus cordilleras, valles, oscuras profundidades, empinadas y chorreadas cumbres junto al azucarado sabor de su blanco torrente que su fundía, inexorablemente, con la topografía de mi otro yo. Misteriosamente las fronteras se ampliaban gestando nuevos continentes únicos de nosotros tres.

Nada es por casualidad. Es el destino quien dictamina el tiempo, el escenario, los guiones y los actores con quienes habremos de interpretar la bizarra obra de nuestras cortas y solitarias vidas.

Hoy quiero proponer un pacto. Uno muy particular que no coarte nuestra libertad individual ni será sellado por sangre, juramento o acuerdo alguno. Un pacto que solo lo mantendrá un amor libre y desinteresado que perdurará mientras nuestras almas transiten por umbrales paralelos.

Vivamos el presente como si no hubiera un mañana. Rompamos los encadenamientos sociales, sus arquetipos castradores que laceran nuestra piel y seamos una familia guarecida en un cálido hogar.

Desnuda tu alma, rasga con puñales de cristal azul tu coraza y deja aflorar tu verdadero ser. No temas a las supuestas debilidades, quizás te sorprendan. Desviste tus más profundos anhelos y fundamos nuestros alientos. Emprendamos una aventura, pero esta vez sin equipaje alguno, sin secretos, ni recelos y con la desnudez más pura y blanca. Devela tus sentimientos y espárcelos cual pétalos en nuestro jardín. Solo entonces comprenderás lo hermoso y doloroso del verdadero amor.

Transeúnte y puta…

_ Hola…

_ ¡Qué pasa!… ¿quieres?

_ No…

_ Y entonces ¿qué carajo buscas?

_ Hablar. Está enferma, ¿verdad?…

_ ¿Enferma? para nada…contagiada como todos, solo que mis llagas caminan por fuera. Y las tuyas… ¿donde están?

_ ¿Tiene miedo?

_ ¿A qué?

_ A morir.

_ Y tu… ¿Estás vivo?

De puta a dama…

_ ¡Esta maldita sed! Cómprame par de cervezas. Esos cabrones ya no me dejan entrar. Tráelas y te cuento. Matas mi sed y yo tu curiosidad. ¿Eres estudiante… trabajador social?

_ No. Ya vengo.

_ ¡Qué más da! Tú estúpida mirada solo ve escombros. Fui flor de un jardín escogido…blanco lirio cala: ruina y fortuna. No surgí de la escoria para justificar lo que atisbas con recelo. Me preparé muy bien para ser lo que fui. Nací con la marca del sexo tatuada en mi piel. Aprendí que aprender rápido es lo más importante. Juventud y belleza: armas de papel que como mariposas nacen y mueren en un atardecer. Pero el día en que dejen de aletear, la humanidad habrá muerto.

_ Su forma de hablar…

_ Lo sé. Una puta hablando así confunde y más si es viciosa. Mis pocas neuronas hoy están lucidas. Todo lo que no se entiende inquieta y se ataca. No quería ser una mas y no lo fui. Retocé con todos los machos y hembras que quise. Una buena amante no discrimina, corrí todas las bases que la juventud me permitió. Aguantaba y liberaba para desarrollar mis otras dos bocas. Famosas en San Juan y fuera por su mordida húmeda, fuerte y constante. No fui un relámpago pasional con destellos de hastío. Fui un todo: sexo, buena compañía, modales, discreción y el ser sin ser o parecer. ¿Me entiendes? Enseñé un arte de fornicar mutuo donde palpitan, en lugares recónditos, placeres insospechados. La fama tiene un precio y un costo también…claro que sí. ¡Qué mejor que cobrar por algo que se disfruta enseñando y nos libera de este mundo de mierda!…Espérate que se calienta la cervecita.

“…ven a batir mis arboles, a tumbar mis frutos de pasadas esperanzas con tus ráfagas. Revuelve los mares y sus ingredientes. Juguemos con hacer intentos de vida, el fuego dentro de tus ciclos y sellemos los tiempos. Ven y golpea las puertas, arráncame este tedio, deforéstame, y déjame lunas por soledades…”. J.X. Villavicencio, 2008.

La Fiesta en Condado

_ ¡Qué rica! Salud.

_ Gracias… ¿puedes continuar?

_ Ya me tuteas. Tu recelo se torna en avidez. Pues déjame alimentarte. En una casona de Condado, muy conocida por cierto, fui reina por una noche: mi noche. Óyelo bien porque nunca más lo contaré. Pronto no sabré ni quién soy y en uno de esos viajes me quedo.

_Sigue…no pares.

La alarma disonante del reloj despertador aplacó cualquier ruido. Un escalofrío recorrió su cuerpo erizando sus vellos. Mientras se incorporaba se percató de su erección. Su pene había buscado salida por entre los botones de su pantalón: listo para la faena redentora. Sebastián se colocó boca abajo. Con suaves movimientos se frotó contra la sabana, debajo, alguien transpiraba pero Sebastián estaba solo. Sus nalgas se abrían y cerraban en unos comprometedores compases. Segundos después, una babilla transparente humedecía las llanuras y unas cosquillas estremecían su cuerpo. Apretó y aflojó su esfínter en repetidas ocasiones. Se detuvo, de lo contrario la lubricación se hubiera tornado en una regada colosal. El olor a macho bañaba la atmósfera. Empujó con fuerza su miembro henchido, amurallado de sinuosas venas. Del prepucio se asomaba un hongo enrojecido, arremetiendo por última vez; sin piedad. Hasta el fondo. El juego finalizó, quedando a medias.

Una vez interrumpida la faena redentora, se dirigió al baño. El ritual daba sus inicios. En el interior Sebastián observaba impávido su cara frente al espejo. No era uno, eran dos. El encuentro de dos almas, morando bajo una misma piel, pero ocupando dos continentes separados por mares tempestuosos. Ánimas cuya cita matutina frente al espejo era el umbral para unirse, además de los sueños para descubrirse, compararse y husmear libremente una misma miseria. Unas veces Sebastián miraba, otras veces era observado: viajes fugaces donde no se ha partido y mucho menos se ha llegado. Sus ojeras eran pinceladas que traían a su rostro un halo de cansancio e intensidad. Ojos sin brillo, plomizos, circundados por una telaraña de finos capilares encarnados.

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